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La decisión detrás de un John Deere 325G: rendimiento en el terreno y confianza detrás del equipo.

En la construcción, los proyectos cambian constantemente. Un plan puede modificarse por condiciones del terreno, restricciones comunitarias, ajustes de diseño o situaciones que simplemente no estaban previstas cuando se preparó el presupuesto.

Para Kelvin Roque, quien actualmente dirige múltiples proyectos de infraestructura y construcción simultáneamente, esa realidad forma parte de su día a día.

“Entre las que hago y me hacen, recibo alrededor de 140 o 150 llamadas diarias.”

“Se convierte en una explosión de problemas, de muchas decisiones que uno tiene que tomar.”

La frase resume perfectamente la responsabilidad que implica mantener proyectos en movimiento mientras se coordinan empleados, ingenieros, equipos, compras, subcontratistas y cronogramas.

Pero precisamente porque las decisiones tienen un impacto directo sobre la productividad, la selección de maquinaria se convierte en un proceso estratégico.

Y fue ese proceso el que eventualmente llevó a la incorporación de un John Deere Compact Track Loader 325G.

La importancia de anticiparse a los problemas

Durante la entrevista, Kelvin relata cómo dos de sus proyectos recientes requirieron cambios importantes de ejecución para evitar retrasos y costos innecesarios.

En uno de ellos, la distancia entre semáforos temporeros impidió ejecutar el plan original de control de tránsito.

“Tuvimos que tomar esa decisión de último momento, porque de lo contrario teníamos que gastar 70 mil pesos en otro set de semáforos que no se iba a utilizar.”

En otro proyecto, se vieron obligados a reorganizar completamente la secuencia de trabajo debido a requerimientos de una parroquia cercana a la zona de construcción.

Sin embargo, en ningún momento consideraron detener la operación.

“Nosotros fuimos proactivos, compramos materiales, hicimos el diseño para no pararnos.”

“La mentalidad de nosotros es así, tenemos que estar una semana adelantada, dos semanas adelantadas para no ser reactivos, sino proactivos.”

Esa mentalidad también influye directamente en cómo evalúan y seleccionan sus equipos.

Cuando llega el momento de renovar la flota

El proceso para adquirir un nuevo minicargador no comenzó de la noche a la mañana.

Según Kelvin, la necesidad surgió tras años observando un aumento en los costos asociados al mantenimiento de equipos envejecidos.

“Hace como dos años atrás yo le había dicho al jefe que los equipos que teníamos ya tenían años.”

“Se estaban dañando recurrentemente.”

La situación se complicaba aún más porque la empresa no cuenta con mecánicos internos.
“Nosotros no tenemos mecánicos.”

Cada reparación podía implicar movilización, diagnósticos externos, transporte, costos operacionales y tiempo perdido.

“Yo tengo que invertir en un chofer, en el camión, en la plataforma.”

“Cuando vienes a ver, todo eso hay que evaluarlo para tomar una decisión como la que estamos tomando hoy para traer un equipo nuevo.”

La conclusión era evidente: continuar operando equipos con altos costos de mantenimiento ya no era la opción más eficiente.

¿Por qué un John Deere 325G?

Como cualquier contratista experimentado, Kelvin y su equipo evaluaron múltiples alternativas antes de tomar una decisión.

“Verificamos Caterpillar, verificamos Bobcat.”

Sin embargo, el análisis no se limitó al precio.

Se evaluaron capacidades operacionales, dimensiones, peso, potencia y desempeño en aplicaciones reales.

“Nosotros también evaluamos los pesos de las máquinas, el motor, las dimensiones, para diferentes tipos de trabajo.”

La experiencia previa con equipos compactos de orugas fue especialmente importante.

En un proyecto residencial complejo, con espacios extremadamente limitados y condiciones difíciles de terreno, pudieron comprobar las ventajas de un equipo de este tipo.

“Gracias a ese equipo pudimos hacer el proyecto. Si no hubiese sido por ese equipo, no empezaba el proyecto.”

Las características que más llamaron su atención fueron precisamente algunas de las fortalezas que distinguen al John Deere 325G Compact Track Loader: la capacidad de elevación, la tracción de las orugas y la estabilidad en terrenos difíciles.

“Las cadenas… eso pega donde sea, eso no se queda patinando.”

“Esos equipos tienen una fuerza increíble.”

Y finalmente llegó la conclusión que inclinó la balanza.

“Lo que ustedes me estaban dando superaba la competencia por mucho.”

“Oferta, valor, servicios y hasta en especificaciones también de los mismos equipos.”

La verdadera razón detrás de la compra

Aunque el desempeño del equipo fue un factor importante, hubo un aspecto que Kelvin mencionó repetidamente durante toda la conversación.

El servicio.

Después de años coordinando proyectos complejos, aprendió que una máquina es tan valiosa como el respaldo que tiene detrás.

Cuando surge una avería, una duda técnica o la necesidad de una pieza, la velocidad de respuesta puede significar la diferencia entre mantener el cronograma o detener una operación.

Por eso, cuando se le preguntó cuál sería el mayor beneficio del nuevo equipo, su respuesta fue inmediata.

“Pues mira, el servicio. El servicio aquí es clave.”

“Cuando yo coja ese teléfono, y llame, que me conteste. Eso para mí es la clave de todo proyecto.”

Para Kelvin, un proveedor deja de ser un simple suplidor cuando demuestra disposición para responder consistentemente.

“Las personas que siempre me contestan rápido se convierten en mi equipo de trabajo.”

Esa relación comenzó años antes de la compra, primero mediante rentas y posteriormente a través de visitas, reuniones y seguimiento continuo por parte del equipo de Teselta.

Más allá de una transacción, se construyó confianza.

“Este hombre tiene interés. No lo está haciendo simplemente por venderme algo.”

“Él quiere conocerme.”

Una inversión en productividad y confianza

Para muchas empresas, la compra de un equipo se resume en especificaciones técnicas y mensualidades. Sin embargo, para quienes viven diariamente la presión de cumplir cronogramas, mantener productividad y resolver problemas operacionales, la ecuación es diferente.

El John Deere 325G representa fuerza, versatilidad y desempeño en el campo. Pero detrás de la decisión de compra hubo algo más importante: la confianza de contar con un equipo de soporte dispuesto a responder cuando más se necesita.

Y para Kelvin Roque, esa confianza fue el factor determinante.

“Si el servicio, que hasta ahora ha sido fenomenal, se mantiene o mejora, muchachos, vamos hasta el fin del mundo.”

Porque al final, el valor real de una máquina no se mide únicamente por lo que puede hacer en el trabajo, sino por el respaldo que asegura que nunca deje de hacerlo.

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